EL DIRECTOR : FABRIZIO AGUILAR

A sus treinta años y con varios premios a cuestas, FABRIZIO AGUILAR ingresa de lleno a la cinematografía nacional y latinoamericana con su primer largometraje, Paloma de papel.
Se trata de un proyecto acariciado desde 1998 y que aborda desde un ángulo inédito el tema de la violencia terrorista que vivió nuestro país durante más de una década. Ambicioso propósito del que ha salido muy bien librado con una cinta de impecable factura.
Nacido en 1973, Fabrizio Aguilar estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima (1991-1996), cultivando paralelamente su interés por la actuación en el Club de Teatro de Lima, con talleres de actuación e interpretación (1994).
Precisamente mientras participaba de esos cursos es que se abre camino en la televisión, participando de la secuencia Nace una estrella del programa concurso De dos a cuatro. Al año siguiente (1995), consigue su primer papel en una telenovela, la recordada Los de arriba y los de abajo.
Desde entonces, no se ha desligado de la producciones nacionales, integrando el reparto de Malicia (1995), Obsesión (1995-1996), Lluvia de arena (1996-1997), Todo se compra, todo se vende (1997), Girasoles para Lucía (1999), Isabela (1999) y Milagros (2000-2001).
Su preparación actoral y dramática la siguió en los talleres de Peter Foster (1999) y Alberto Isola (2000), participando en montajes como Medea la encantadora (1995), Cristo light (1997), Una absurda y estúpida película (1998), Hay que llenar la noche (1998), Amor: el sexo sentido (1999) y Il tramonto della luna (1999).
Pero su vocación cinematrográfica viene de mucho más atrás, en sus días universitarios, plasmándose en su primer cortometraje, La cuerda floja, que mereció un premio del Conacine. Ese logró sirvió para confirmar sus condiciones como director en la pantalla grande.
Así, mientras desarrollaba su carrera actoral, preparaba el curso cinematográfico como asistente de Francisco Lombardi en No se lo digas a nadie, y del director español Benito Zambrano en Solas, filme ganador de varios premios internacionales como el Festival de Berlín.
También incursionó como actor en el cine en los largometrajes Muerto de amor (Edgardo Guerra, 2000) y Mercurio no es un planeta (Alberto Chicho Durand, 2002), lo que a pesar de su corta edad le otorga una considerable experiencia en los principales aspectos de la labor cinematográfica: dirección y actuación.
Lo único que faltaba para poner sobre el plató su proyecto era el financiamiento. Por ello, lo presentó en el Primer Concurso Especial de Proyectos de Largometraje (2000), que le otorgó cuatro premios, y en el IV Concurso de Proyectos Cinematográficos de Largometrajes (2001), donde obtuvo un premio.
Completó las posibilidades el Premio Ibermedia para Desarrollo de Proyectos Cinematográficos, que obtuvo a fines del 2001. De esa manera se hizo posible que el cine peruano vea nacer ahora a un joven y talentoso director cuyo trabajo obtendrá muchos lauros del público y de la crítica especializada.

A sus treinta años y con varios premios a cuestas, FABRIZIO AGUILAR ingresa de lleno a la cinematografía nacional y latinoamericana con su primer largometraje, Paloma de papel.
Se trata de un proyecto acariciado desde 1998 y que aborda desde un ángulo inédito el tema de la violencia terrorista que vivió nuestro país durante más de una década. Ambicioso propósito del que ha salido muy bien librado con una cinta de impecable factura.
Nacido en 1973, Fabrizio Aguilar estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima (1991-1996), cultivando paralelamente su interés por la actuación en el Club de Teatro de Lima, con talleres de actuación e interpretación (1994).
Precisamente mientras participaba de esos cursos es que se abre camino en la televisión, participando de la secuencia Nace una estrella del programa concurso De dos a cuatro. Al año siguiente (1995), consigue su primer papel en una telenovela, la recordada Los de arriba y los de abajo.
Desde entonces, no se ha desligado de la producciones nacionales, integrando el reparto de Malicia (1995), Obsesión (1995-1996), Lluvia de arena (1996-1997), Todo se compra, todo se vende (1997), Girasoles para Lucía (1999), Isabela (1999) y Milagros (2000-2001).
Su preparación actoral y dramática la siguió en los talleres de Peter Foster (1999) y Alberto Isola (2000), participando en montajes como Medea la encantadora (1995), Cristo light (1997), Una absurda y estúpida película (1998), Hay que llenar la noche (1998), Amor: el sexo sentido (1999) y Il tramonto della luna (1999).
Pero su vocación cinematrográfica viene de mucho más atrás, en sus días universitarios, plasmándose en su primer cortometraje, La cuerda floja, que mereció un premio del Conacine. Ese logró sirvió para confirmar sus condiciones como director en la pantalla grande.
Así, mientras desarrollaba su carrera actoral, preparaba el curso cinematográfico como asistente de Francisco Lombardi en No se lo digas a nadie, y del director español Benito Zambrano en Solas, filme ganador de varios premios internacionales como el Festival de Berlín.
También incursionó como actor en el cine en los largometrajes Muerto de amor (Edgardo Guerra, 2000) y Mercurio no es un planeta (Alberto Chicho Durand, 2002), lo que a pesar de su corta edad le otorga una considerable experiencia en los principales aspectos de la labor cinematográfica: dirección y actuación.
Lo único que faltaba para poner sobre el plató su proyecto era el financiamiento. Por ello, lo presentó en el Primer Concurso Especial de Proyectos de Largometraje (2000), que le otorgó cuatro premios, y en el IV Concurso de Proyectos Cinematográficos de Largometrajes (2001), donde obtuvo un premio.
Completó las posibilidades el Premio Ibermedia para Desarrollo de Proyectos Cinematográficos, que obtuvo a fines del 2001. De esa manera se hizo posible que el cine peruano vea nacer ahora a un joven y talentoso director cuyo trabajo obtendrá muchos lauros del público y de la crítica especializada.

3 comentarios:
muy buena la peli!!!!! me pareio muy realista con lo que ocurrio en nuestro pais
la verdad esta pelicula me lleno de emocion, tbm pude ver lo que nuestros hermanos sufrieron con el terrorismo, es muy realista a nuestra historia
bueno esta peicula es muy buena ya que nos muestra como vivio la gente en la epoca del terrorismo suerte compañeros.
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